martes, 27 de septiembre de 2011
*Es increible como se cierran y se abren tantas etapas, sin darnos cuenta. Y cuando lo hacemos es porque notamos un cambio tan drástico que no tenemos mas remedio que despertarnos, como una cachetada en las narices. Unas veces pega más fuerte y otras son más sutiles.
A mi nunca me había afectado tanto, el progreso ha sido tan gigante que miro atrás y todo son imágenes salteadas al tuntun.
Debería de haber empezado un blog nuevo, este ya estaba totalmente olvidado! Pero me pareció importante recuperarlo, al fin y al cabo es de mi otra etapa y no tengo que olvidarme de ella.
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